[comgarr] 24 vidas son el costo del actual desorden migratorio dominicano

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Mar 24 Oct 14:01:01 EDT 2006


24 vidas son el costo del actual desorden migratorio dominicano

Puerto Principe, 13 de enero de 2006. La muerte por asfixia de 24
migrantes haitianos indocumentados, fallecidos en un furgón donde viajaban
ilegalmente desde Dajabón hasta Santiago, junto con otros 45 compatriotas,
debe de estar pesando en la conciencia de alguien. Seguramente en las de
sus carnífices, miembros de la red de traficantes haitianos y dominicanos
que les cobraron de 1500 a 2000 pesos cada uno para este trágico viaje de
la esperanza. Pero también debe de pesar en aquellos que siguen
permitiendo que pasen casos como ese, manteniendo a la República
Dominicana sin una política migratoria respetuosa de la dignidad y los
derechos de la persona humana.

Hasta ahora el gobierno ha dado respuestas puntuales, irracionales e
ineficaces contra el tráfico de indocumentados: la actual Operación
“Vaquero”, con su despliegue de militares y helicópteros por toda la
franja fronteriza dominico-haitiana, no ha podido parar el fenómeno, así
como, inexplicablemente, no ha podido detener un furgón lleno de migrantes
que iban rumbo a la muerte.

La frontera no necesita esta operación “vaquero”: aquí no somos “vacas”,
¡somos seres humanos! No necesitamos repatriaciones masivas ni controles
represivos, que no hacen otra cosa que generar anarquía y violaciones a la
ley de parte de una comunidad acostumbrada a la corrupción de las
autoridades estatales.

La frontera y su población necesitan LEGALIDAD: una Ley de Migración (y un
reglamento) que se ajuste a la Constitución dominicana y que cree una
instancia de control fronterizo transparente, respetada y especializada,
que pueda contar con recursos humanos y técnicos necesarios.

Falta de voluntad

En la inevitable fase de transición hacia la Legalidad, hace falta que el
gobierno empiece a actuar con sentimiento de justicia y realismo frente a
la migración haitiana y que no se haga cómplice de la tragedia.
El 18 de diciembre de 2005, Solidaridad Fronteriza/SJRM había decidido
organizar el regreso ordenado a Haití para las vacaciones de Navidad de
465 obreros que trabajan en las fincas agrícolas de Cerro Gordo, en
Valverde, con los cuales hemos trabajado dos años apoyándolos en el
difícil proceso de regularización de su estatus migratorio. Todos habían
sido registrados por nombre y finca donde eran empleados y las listas
habían sido entregadas a las oficinas de la Dirección General de
Migración.

El día 5 de enero de 2006 estaba previsto su retorno a Cerro Gordo, pero
el actual director de Migración, Carlos Amarante Baret, nunca respondió al
pedido de este grupo de migrantes. En la práctica, con esta censurable
actitud, Amarante Baret obligó un gran número de obreros, organizados y
con un empleo seguro, cuya identidad era conocida por sus empresarios y
por las oficinas de migración, a utilizar las vías ilegales para entrar a
República Dominicana y regresar a sus empleos. Todavía no sabemos cuantos
de ellos han podido llegar a Cerro Gordo y cuantos se habrán perdido por
los peligrosos caminos de la ilegalidad.

Alternativas hacia la legalidad

Si se quiere de verdad vencer el tráfico de personas, es necesario que en
esta fase de transición el gobierno dominicano permita utilizar formulas
alternativas que se acerquen lo más posible a la plena legalidad para el
ingreso de la mano de obra extranjera.

Por ejemplo:
permitiendo que los miembros de las asociaciones de migrantes sean
registrados en las oficinas de la Dirección General de Migración en la
frontera y puedan así regresar a sus empleos en Republica Dominicana sin
la necesidad de seguir las vías ilegales;concediendo que sean los propios
empresarios que vayan a buscar sus empleados hasta la frontera,
presentando un listado de nombres a las oficinas de migración y evitando
de esta manera que los migrantes tengan que viajar ilegalmente por el país
para regresar a sus trabajos; asignando a los empresarios la posibilidad
de buscar nuevos empleados por medio de listas específicas disponibles en
las oficinas de migración haitianas, y presentando los nombres de los
escogidos a las oficinas de migración dominicana para facilitarles el
cruce de frontera.

La buena voluntad es el elemento indispensable para poner en práctica
estas u otras de las alternativas posibles para resolver el problema del
tráfico de migrantes en la frontera. Los dos gobiernos, haitiano y
dominicano, tienen una grave responsabilidad en la actual situación de
crisis. Por eso es sumamente necesario que empiecen realmente a colaborar
para encontrar una salida que no sea solamente representada por las
repatriaciones masivas y operativos puntuales del ejercito, sino que apele
al sentido de legalidad y justicia en las relaciones entre naciones.
(Solidarid Fronteriza, 13 de enero de 2006)




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